calderas de gas

Las calderas de biomasa son calderas destinadas a la combustión de biomasa, normalmente biomasa forestal o subproductos agrícolas, como el hueso de aceituna, la cáscara de almendra u otros:  calderas barcelona

 

Estufas, normalmente de leña o pellets, que calientan una única sala y normalmente actúan simultáneamente como elementos decorativos.

Calderas de baja potencia para viviendas unifamiliares o construcciones de tamaño reducido.

Calderas diseñadas para un bloque o edificio de viviendas, que actúan como calefacción centralizada.

Centrales térmicas que calientan varias instalaciones o grupo de viviendas (red de calor o district heating en inglés).

Las calderas de biomasa se clasifican en función del tipo de combustible que admiten y de la clase de tecnología que utilizan:

 

En función del tipo de combustible

 

Calderas de leña: tamaño pequeño, muy eficientes y bajo coste.

Calderas específicas de pellet: tamaño pequeño (hasta 40 kW), altamente eficientes y bajo coste.

Calderas de astilla: tamaño medio o grande, altamente eficientes y un poco más caras que las de pellets.

Calderas mixtas o policombustibles: tamaño medio (potencias desde 25 kW hasta 150 kW) o mayor (potencias superiores a 200 kW), y admiten diferentes tipos de combustible programando la caldera y a veces cambiando el quemador.

En función del tipo de tecnología utilizada

 

Calderas convencionales adaptadas para biomasa: antiguas calderas de carbón adaptadas para poder utilizar biomasa o calderas de gasóleo con un quemador de biomasa. Aunque son baratas, su eficiencia es reducida (75% – 85%). Suelen ser semiautomáticas, ya que al no estar diseñadas específicamente para biomasa no disponen de sistemas específicos de mantenimiento y limpieza.

Calderas estándar de biomasa: diseñadas específicamente para un combustible determinado (leña, pellets, astilla …), alcanzan rendimientos de hasta un 92%. Generalmente se trata de calderas automáticas, ya que disponen de sistemas automáticos de alimentación del combustible, limpieza del intercambiador de calor y extracción de cenizas.

Calderas mixtas: permiten el uso alternativo de dos combustibles en función de las necesidades económicas o de suministro de cada situación. Necesitan un almacenamiento y un sistema de alimentación de la caldera para cada combustible, por lo que el coste de inversión es mayor que para otras tecnologías. Su rendimiento es alto, cercano al 92%, y son calderas totalmente automáticas.

Calderas de pellets en condensación: pequeñas, automáticas y para uso exclusivo de pellets, estas calderas recuperan el calor latente de condensación contenida en el combustible bajando progresivamente la temperatura de los gases hasta que se condensa el vapor de agua a la intercambiador. Mediante esta tecnología, el ahorro de pellets es del 15% respecto a una combustión estándar, por lo que se consiguen las eficiencias más altas del mercado, con un rendimiento de hasta el 103% respecto al PCI.

Hoy en día, el avance tecnológico ha permitido que las calderas de biomasa igualen en prestaciones de comodidad y rendimiento las calderas de combustibles fósiles al que estamos acostumbrados. Aunque el coste de las calderas de biomasa es de 3 a 5 veces el coste de una caldera de gas o gasóleo, el precio de la biomasa es mucho menor, lo que hace que la amortización de estas calderas de biomasa sea interesante. Sin embargo, el uso energético de la biomasa presenta una serie de pequeños inconvenientes en comparación con el uso de los combustibles fósiles:

 

La biomasa tiene menos densidad energética, lo que hace que los sistemas de almacenamiento sean más grandes.

Los sistemas de alimentación del combustible y la eliminación de las cenizas son más complejos y requieren unos costes de operación y mantenimiento más elevados.

Los canales de distribución de la biomasa no se han desarrollado tanto como los de los combustibles fósiles.

La biomasa tiene un contenido elevado de humedad, lo que hace que en determinadas aplicaciones pueda ser necesario un proceso previo de secado. La instalación (caldera, quemador, sistemas de alimentación, silo, etc.) determina el material que puede entrar o no. Por ello es necesario plantearse desde el principio el biocombustible que se quiere emplear y las características del lugar que se debe calentar, para diseñar su instalación adecuada.

 

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